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Crónica de una novata

 

Papisa Tarot de Grimaud

 

Soy novata en todos estos asuntos de Tarot, magia y demás historias pero como siempre me han atraído estos temas, este año decidí apuntarme al curso de Tarot de Paloma Navarrete. Ya en la presentación nos avisó de que cuando una se adentra en estos mundos “pasan cosas” pero tampoco le hice mucho caso, la verdad.

Como aún estamos aprendiendo los arcanos mayores, la semana pasada tocó estudiar a La Papisa. Esta mujer no me cayó muy bien, tan pasiva, tan digna, tan sabia y con tanto ropaje (una compañera salió sudando del agobio).

Mi marido es empresario y no duerme bien desde hace ya bastante tiempo. La farmacéutica de al lado de mi casa está encantada, porque somos sus mejores clientes de pastillas para conciliar el sueño y me trae la “Dormidina” en carretilla, (cualquiera de estos días viene el director del laboratorio a darnos unos abrazos por ser sus mejores clientes). Como Paloma ese día nos había dicho que La Papisa ayudaba a conciliar el sueño, al llegar a casa le dije a mi contraparte: “Cariño, hoy vas a probar con una carta del Tarot. Ha dicho Paloma que hay que ponérsela en la nariz de 10 a 30 minutos y luego debajo de la almohada. Prueba. Igual, aunque sea por sugestión, funciona”.

Como él tiene una vena gallega, (ya sabéis, no cree en las meigas pero haberlas “haylas”), se pegó la carta a la nariz obediente y preguntando cada 30 segundos como los niños “¿Ya ha pasado el tiempo? Me aburro, ¿ya ha pasado el tiempo? Me aburro, ¿ya ha pasado el tiempo?. No sé, llámame loco pero me encuentro un poco ridículo aquí en pijama, tumbado en la cama y con una carta pegada a la nariz”. A lo que yo respondí: “Hombre, la verdad es que no pareces precisamente Brad Pitt con esas pintas, pero seamos sinceros cariño, sin la carta tampoco, así que aguanta un ratito más, que como esto funcione, con lo que nos ahorramos en tus pastillas nos vamos a un ‘todo incluido’ con los niños este verano”.

Al final nos dormimos y, sobre las cinco menos cuarto de la madrugada, mi hijo pequeño, que tiene 3 añitos se despertó vomitando. Su cama parecía “La matanza de Texas”, así que nos levantamos, limpiamos el desastre y como su almohada estaba hecha un asco le di la mía. Acabadas las labores de limpieza, volvimos a la cama a intentar aprovechar los 25 minutos escasos que faltaban para que sonara el despertador.

Papisa Tarot de Visconti Sforza

 

Cuando sonó la alarma a las seis y veinticinco de la mañana le pregunté a mi media naranja que qué tal la noche, quitando el incidente del niño, a lo que me contestó que llevaba despierto desde las tres y media, así que La Papisa no le había hecho ni caso, “Y eso que la tuve agarrada un rato intentando concentrarme por si las moscas…” Bueno, había que intentarlo, le dije yo mientras apuntaba ‘comprar tila’ en la lista de la compra. Yo había dormido como un lirón hasta el incidente del vómito, pero eso no es raro en mí.

Cuando le dije que por favor me devolviera la carta, La Papisa no aparecía por ningún sitio. Buscamos debajo de la almohada, por las sábanas, en el suelo, debajo de la cama… y nada. La verdad es que me sentó a cuerno quemado. Ni un mes de curso, el Tarot nuevecito y ya me había quedado sin un arcano. Cuando él me preguntó “¿Te has enfadado?”, yo, respirando hondo le respondí, “No ca-ri-ño, no es más que una car-ta, no pa-sa na-da”, mientras me salía humo por las orejas. Es lo que tiene la falta de sueño, cualquier tontería me sienta fatal.

 

El motivo de los desvelos de esa noche era que se mudaba al día siguiente a una oficina mucho más grande, porque en la anterior sus empleados casi se tenían que sentar unos encima de los otros por falta de espacio.

Sólo había un “pequeño problema”: aunque la publicidad de la compañía telefónica que iba a poner en marcha Internet en la nueva oficina promete que, desde que se realiza la solicitud, tarda a lo sumo 2 días en la instalación, él había hecho la petición hacía ya más de 20 y le daban largas, (ya sabemos todos que la sinceridad y el buen hacer no forman parte de los valores de las compañías telefónicas de esta república bana… digo de este bendito país). Además, a través de un contacto que tiene en esa compañía, se había enterado de que hasta enero no se lo iban a instalar, ya que no tenían capacidad material para hacerlo, al no contar con infraestructura suficiente en este momento en Madrid para ello, (os diré que estamos hablando de la Gran Vía, no de las chabolas de debajo de los puentes de la M40, tócate… los pies). Vamos, que más de un ancestro de los directivos de esa compañía se ha revuelto en su tumba con las barbaridades que mi marido ha dicho de ellos, además de que a la santa madre de alguno le han tenido que estallar los oídos fijo.

Ante la desesperación, me preguntó a ver si había alguna cartita que le pudiera ayudar con este problema, ante lo cual yo pensé: “Este hombre tiene más moral que el Alcoyano. La Papisa no le funciona pero sigue empeñado en las cartas”. Yo no tengo mucha idea pero se me ocurrió darle dos arcanos, El Mundo, que me sonaba a la perfección y El Papa, que me sonaba a santidad y ya se sabe que los santos hacen milagros. Le dije, “Mételos en la cartera, a ver si estos dos te hacen un poco de caso porque La Papisa ha pasado de ti olímpicamente”.

 

Papa y Mundo Tarot Della Rocca

Sin otro particular me fui a trabajar. El niño se quedó en casa hecho un trapillo así que el pobre se perdió la fiesta de Halloween del cole.

Todas las mañanas, a eso de las nueve llamo a casa para que la chica que nos hecha una mano con las tareas domésticas me cuente qué tal se han despertado los niños, (además del de “La matanza de Texas” tengo otro hijo de 6 años), y para darle las instrucciones de la jornada.

Ese día llamé más tarde para no despertar al niño con el sonido del teléfono. K, (esa es la inicial de la chica que trabaja en mi casa), me contestó que había dormido muy bien y que al hacer su cama había encontrado “una carta con una señora dibujada” metida dentro de la funda de mi almohada, la que le había dejado a mi hijo el pequeño para dormir.

Papisa Tarot Cary Yale

 

Me quedé de piedra. Tuve la sensación de que La Papisa había ignorado a mi marido para ir a cuidar al niño. Paloma nos había dicho que era el símbolo de la “madre”, así que me pareció muy bonito pensar que había ido a cuidar al niño en vez de al padre, que es lo que habitualmente hacemos las mujeres, (todos los maridos y parejas de mis amigas se quejan de eso, mi media naranja incluido).

La mañana transcurrió sin mayores sobresaltos hasta que a eso de las dos de la tarde mi marido me envió un mensaje que decía literalmente: “¡Tus cartas funcionan, hoy nos ponen la fibra!!! ¡No nos lo creemos!!!”.

Me volví a quedar de piedra: algo que le habían asegurado que era imposible y que llevaba casi un mes quitándole el sueño, se había hecho realidad de golpe.

Soy perfectamente consciente que puede ser todo una casualidad pero, ¿no es mucho más bonito pensar que hay algo mágico detrás de todo ello?. A mi me hace sentir un poquito más feliz y al final en la vida eso es lo que importa.

Por si acaso, como es de bien nacida ser agradecida, doy las gracias públicamente a los arcanos del Tarot y tengo que admitir que me he reconciliado con La Papisa que ayudó a descansar a mi niño cuando estaba enfermo.

 

IDOIA URKIOLA

 

 

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