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Erase una vez … La Rueda de la Fortuna (Paloma Navarrete)

 

Recordando los sesenta, Robert Stone




En los años sesenta y setenta, cuando llegaba el verano y las universidades cerraban sus puertas, las carreteras europeas se llenaban de jóvenes mochileros que hacían autostop. Chicos y chicas en busca de su “destino” veraniego. A Francia a recoger fresas, a Holanda a cortar tulipanes, sobre todo, gente joven ávida de experiencias y aventuras, necesitada del contacto con diferentes países y culturas.




Buscadores, gente de la Rueda.
 
 
 

 

En EE.UU. fue la generación “Beat”. A ella perteneció Jack Keruac autor de “On the road”.



On the Road, Jack Kerouac

La Rueda de la Fortuna, Tarot de Cloister



La Rueda de la Fortuna, arcano de movimiento que trasmite la idea de paso del tiempo, de ciclos que se cumplen, de cambios repentinos que dan origen a una nueva fase de la vida.






Dios Shiva

 



La Rueda de la Fortuna está ligada a la rueda del Sol. En la India el Dios Shiva hace girar alrededor de su índice derecho una rueda cósmica, representación del Sol. El primer rastro de la rueda, símbolo solar, se encuentra en Mesopotamia en un himno en caracteres rúnicos grabado en una piedra.






 


Dios Celta Belenus

 

 

Por la mitología celta se pasea un pequeño dios barbudo, macizo, de piernas fuertes y melena abundante que levanta una rueda de seis radios por encima de su cabeza. Las fiestas presididas por este dios transcurrían durante los solsticios de invierno y verano: “Las puertas del Norte y del Sur”, fiestas agrarias celebradas en toda la Europa primitiva. En los calendarios rúnicos el 25 de diciembre estaba representado por una rueda. Los viajeros de la ruta del cobre han dejado testimonios de cómo transcurrían estas fiestas.

 

 

Las fiestas del solsticio de invierno, puerta del Norte, empezaban el 25 de diciembre y se desarrollaban durante 12 días hasta el 6 de enero. Durante este período se inmovilizaban todas las ruedas, carros y carretas dejaban de circular. Todas las representaciones del Sol debían estar inmóviles. Durante estos días los viajeros interrumpían su viaje. Con las hierbas recogidas en San Juan se hacían tisanas medicinales para favorecer la circulación de la sangre.



La Rueda del Año
Los paisanos durante estos 12 días, observaban con enorme atención la climatología ya que el tiempo de cada día se correspondía con el clima  de los doce meses siguientes. Si el tercer día llovía, marzo sería un mes lluvioso y así sucesivamente.


Quizá sea éste el origen de nuestras Cabañuelas.

Los reyes, representantes del Sol en la tierra, no debían mostrarse durante este tiempo y eran sustituidos por sus efigies.

La fiesta propiamente dicha se celebraba el 6 de enero. Se comía una torta de harina de cereales y de habas. Este alimento el resto del año estaba reservado a los muertos pero este día los vivos festejaban con sus difuntos la partida del Sol hacia la puerta del Sur. Se encendían grandes fuegos, se hacía girar las ruedas a toda velocidad. Se vestía una rueda con paja y ramajes y se la hacía girar como una corona en el extremo de un gran palo y todos los asistentes formaban un corro y giraban alrededor en sentido inverso.

En el siglo VII San Eloy se levantó contra las fiestas del solsticio de invierno, tan paganas ellas, y la Iglesia instauró en esa fecha la Epifanía. Pero el pueblo ha sabido mezclar el roscón, el haba, la corona de pino y acebo que se cuelga en la puerta de las casas, los Reyes Magos y no olvidar sus raíces paganas.

Corona de aceboRoscon de Reyes

 

 

 

 

 



El arbol de la vida

Ahora que parece que los griegos vuelven a sus antiguos dioses, más permisivos, lúdicos y vitales que el que propone la conservadora Iglesias Ortodoxa, y se dedican a oficiar ceremonias religiosas en el Partenón podríamos nosotros reivindicar nuestras raíces celtas y volver a recoger el muérdago de los robles con una pequeña hoz de oro.




Paloma Navarrete

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